Riesgos por los gases

Toxicidad por oxigeno o hiperoxia.

La hiperoxia o intoxicación por oxigeno no es muy común. No obstante, esta puede producirse cuando la presión de oxigeno comienza a aumentar. Esto sucede cuando la presión de oxigeno inhalado llega a las 1,4 atm, es decir unos 57m de profundidad.

Lo que ocurre en este momento es que el aumento en la presión del oxígeno, hace que éste llegue a encontrarse en el agua de la sangre, además del que está unido a la hemoglobina. Las presiones elevadas hacen que el mecanismo hemoglobina-oxigeno no funcione de forma adecuada. Por lo que el sistema no puede la presión de oxígeno en estándares normales.

Los síntomas que suelen surgir son: calambres musculares, nauseas, mareos, trastornos en la visión, irritabilidad, desorientación hasta convulsiones. Otro efecto que puede producir es la oxidación de enzimas celulares, lo que provoca algunas lesiones en el sistema metabólico celular.

Es por estas razones que se han dictado límites en cuanto al buceo. Por ejemplo en España, el límite para realizar buceo recreativo es de 40 metros, y 55 metros para inmersiones singulares. Sin embargo, muchas asociaciones exigen o recomiendan no superar los 18 o 20 metros de profundidad a quienes tienen titulaciones básicas

Narcosis de Nitrógeno

La intoxicación por nitrógeno produce efectos muy parecidos a los que provoca estar el alto consumo de alcohol o los narcóticos. Es por ello el nombre de narcosis. La intoxicación se produce cuando un buzo se sumerge a grandes profundidades (mayores de 36 metros) por periodos de más de dos horas.

Dependiendo de la profundidad, se producen diferentes síntomas. Entre estos se encuentran: euforia o felicidad, somnolencia, desorientación, pesadez corporal, perdida de la memoria, desmayo. Para minimizar estos efectos, muchos buzos emplean una mezcla de gases, en lugar de aire normal.

Hipoxia provocada por Monóxido de Carbono (CO)

Existen variadas razones por las cuales se produce este problema. Algunos sufren esta intoxicación por no aumentar la respiración de manera adecuada en el transcurso de la inmersión. Reducir el ritmo de la respiración puede hacer que se acumule Monóxido de Carbono y por lo tanto ocurra la intoxicación. También, el uso de bombonas de compresión con presiones muy altas. Pero, hay otras razones más.

El CO tiene una gran atracción por la hemoglobina que se encuentra en los glóbulos rojos. Éste desplaza el oxígeno allí contenido, de manera que el oxígeno que va a los tejidos disminuye considerablemente, provocando la hipoxia. Los síntomas que produce son: somnolencia, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, dificultad respiratoria, vértigo, desmayo y hasta la muerte. 

Síndrome nervioso por una presión elevada

Si se bucea a profundidades de 150 o 180 metros se pueden producir una serie de síntomas a nivel neurológico, sobre todo si la inmersión se hace rápidamente. Los síntomas son: nauseas, vómitos, falta de coordinación, temblores, mareos, calambres estomacales, espasmos musculares y confusión. Estos desaparecen cuando se asciende.

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